Durante la guerra, los campesinos huìan al monte cuando les avisaban que el ejèrcito o la Guardia Nacional irìa a sacarlos de sus casas. Las mujeres y los niños se quedaban. A pesar de las dècadas de dictaduras y represiones, habìa un respeto elemental por los seres màs vulnerables: las mujeres y los niños. Sin embargo, cuando los cuerpos represivos fueron preparados fuera del territorio salvadoreño, se volvieron aùn màs sanguinarios. Y comenzaron las matanzas de ancianos, niños y mujeres. Todo tenìa un sòlo objetivo, aterrorizar a la poblaciòn, detener su organizaciòn prodigiosa. Entonces pasò lo impensable. Comenzaron a matar mujeres embarazadas, a abrir su vientre y dejar al bebè muerto a la par de su madre muerta. Enmedio del horror y la desesperaciòn, la poblaciòn no retrocediò. Comenzò asì la incorporaciòn masiva del pueblo al ejèrcito revolucionario. |