Cuan bella es su dulzura embriagadora
que cautiva nuestro ser,
resalta nuestras bellezas,
nos las enseña,
no nos permite caer.
Regala tímida,
cariño, dolor y pasión,
amor y ternura,
encanto,
lagrimas de mujer.
Con el alma nos mira,
con sus ojos nos contempla,
es fiel reflejo de una hermosa
laguna de aguas claras,
es bella escritura,
esa es ella.
Sabe como hacer para que
mi reflejo no intente
navegar a la deriva.
Regocija con palabras,
encandilando con su luz,
la oscuridad
A ti María del Rosario con mucho cariño aNa.
15/11/2005 |