Aún me brilla una estrella en la mirada.
Intento asirme a las hilachas de tus alas
para caer nuevamente sin consuelo.
No te perdiste de nada.
Nadie promete ya,
nadie se queda,
ni pide,
ni da,
ni necesita.
Todo naufraga en los abismos
del espejo,
la pasión no enciende el aire
y extraño quemarme, de tu mano,
en la hoguera de la utopía.
Aún persisto en el vicio de quererte
y en la espera de ese abrazo siempre a tiempo.
Aquí no queda nada.
© Cristina Chaca
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