LA LECCIÓN.
El semáforo cambio a verde, pero el carro que estaba mas adelante no avanzo. El
Hombre pito. El carro no se movió. Volvió a pitar, pero la persona que estaba en el vehiculo estacionado solo echo una mirada de fastidio por el espejo retrovisor entonces el hombre bajo la ventana, saco la cabeza, y grito; “¡ Oiga, imbécil, quítese de allí!” .
Segundos después, la puerta del carro delantero se abrió. Un hombre se bajo. Vestía pantalones y zapatos blancos, una camisa de seda de colores, y se acerco al carro con un revolver en la mano. Pregunto en un tono helado: “¿me esta pitando, amigo?”. El hombre sentado en el vehiculo palideció y balbuceo una disculpa:” Fue sin querer”, dijo.
“Lo que pasa es que el semáforo cambio y usted no se ha movido”. Entonces el hombre levanto el revolver y antes de que el otro pudiera apartarse se lo metió dentro de la baca, desportillándole un diente y rayándole la encías. “Vamos a ver”, silabeó. “Repita conmigo: a mafioso no se le pita: a ver, repita: a mafioso no se le pita”
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