El viento,
con sabor a escarabajos hondos, a pozos con tiranía,
a tierra de abismos,
o calle del mundo quemado con
telarañas vencidas.
Quién respira y canta
con su solo pulmón de hojas,
con la puerta entreabierta que por detrás tiene lo perdido,
y gira afuera
la rosa oxidada
en el manantial de orina para amorosos perros de visitas.
No hablaremos mas del dolor
entre mas ruinas
y a las alturas de los lirios por que su hedor sera corrompido
para el amor.
Recreáte mientras puedas
con tu briznita y tu gesto apenas,
sin olvidar que el que apaga la última luz es el carnicero
por que enciende universos muertos
detrás de la pupila seca
y la razón sin luz.
(La noche con sus metales consumidos y sus uñas
inútiles, ya
desemboca en la puerta,
con su color caliente).
|