Los trozos de memoria, telas arrojadas en el rincon mas grande de la ultima habitacion, esquivan la luz de nuestra conciencia, que nos los quiere devolver.
Manojos de experiencias filtradas por la vigilia de nuestro dolor...
A veces llamo a la puerta y me contesta.... otras veces, suelo sentir los paso que se alejan hacia un exterior recondito. |