Entre discos y libros y hoja tras hoja. Entre frases y vuelos y dedos manchados de tinta.
Refugios endebles, incompletos de un amanecer centelleante.
Tus piernas tan mías y un beso húmedo, tan húmedo que solo sabe mojar.
Y otros días, otros pasos, otras risas, otra copas vacías y otras por llenar.
Incongruencias caen salvajemente sobre mi, sin siquiera rozarme.
Tan débil es el aire.
Moteado de rosa, fucsia, amarillo y negro.
Vaivén que al soplar (soplarme) acaricia mis dientes. Mi lengua.
Y volver a irte.
Volar tan lejos.
Planear una nueva caída.
Y yo refugiado en mis sábanas.
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