“Esa rosa que está en Abril florido; mañana entra Mayo, Mayo bienvenido”
La canción, sin rosa, era de la abuela, canción de ronda la llamaba, para rondar los Mayos.
La carta, sin canción, de su marido; la trajo un cartero militar con carácter póstumo desde Belchite. Conservaba aún el olor a pólvora, a miedo y a incertidumbre.
El aniversario, sin cartas, el de su niño; seis años mañana ya. Cumpleaños feliz, ella lo haría.
El pañuelo rojo que anudaba al cuello cada 1º de Mayo...ese era suyo de siempre.
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