Sólo hoy logro darme cuenta de la misión que tenía vuestra aparición en mi vida, era algo siniestro, algo maléfico. No teniais para qué arrebatarmela... pero lo hicisteis, y hoy mi alma llora de tristeza por su ausencia y vuestra inesperada traición. ¡Forochel! hoy combato contra vuestras bravas aguas para enmendar el error de aceptar vuestra enseñanza malevola, y con la misma espada que os me disteis, acabaré con el problema que me aqueja...
Sin armadura, sólo con estas ropas, la espada que me entregasteis y el escudo de mi padre lucharé en venganza de la mujer que me arrebataste, y del niño que llevaba dentro, que séan mis lagrimas las que purifiquen las aguas en donde descansan sus almas... donde pronto descansará la mía... ¡Quien morirá te saluda!
Por €L CåbÅLL£®Ø Ѐ Lð Ø®d€n Ѐ Lø§ §µ£ñا
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