Uno de esos días en que Jaime y el capitán Beto salían a navegar por el espació se dieron cuenta de algo increíble. No solo uno, si no que los dos eran primos entre sí. Una rápida maniobra de Beto y todo quedo perdido. La nave se estrello con una estrella que más que estrella era un puerco espín espacial.
Después de un ameno dialogo entre Beto, Jaime y el puerco espín espacial (estrella de mar) volvieron a la nave ya reparada. Al llegar a la tierra, Beto sugirió estremecerse, sin embargo, Jaime no se lo permitió. Una vieja se gano la lotería. Al final del día Beto se sentía mal y volvió a su casa. Jaime, por su parte, se fue a acostar y soñó con que mañana sería un día perfecto, lleno de buenos caramelos. Pero no despertó... ¿por qué?
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