Mientras la facilidad de la oscuridad me seduce para cobijarme, para esconder mi desesperación, solo puedo huir en pos de la Estrella de la Mañana, y ya mis fuerzas no soportan, mientras más me acerco más no soy yo, se volatiliza mi carne, y se desprenden de mi todos los malditos pensamientos, el fuego va consumiendo toda la inmundicia acumulada, y los errores disimulados...
Ya no pienso, este ardor también va fundiendo mi mente; y mientras aun me miras se van derritiendo tus párpados, tu expresión, tu intención reprimida; tu último segundo, porque cuando intentaste balbucear tu arrepentido estrépito ya no existí mas, y quedaste aliviando tus ojos hasta que la irradación se fue y el gélido instante te impidió huir a tiempo |