El verla suspirar, ¿quien sabe por quién?, incita a mi alma a que se detenga en el tiempo a imaginar que pasa por su mente, y siento temor de preguntarle.
Al oírla hablar de él siento como soy empuñado con una daga en el centro del corazón; y veo como atravieso los límites de lo que puedo soportar ¡Maldita sea! ¿Cómo superar tanta agonía?, siento miedo de vivir, sólo pienso en la muerte, no existe gran distancia para dos personas que se quieren, pero cuando una ama y la otra no dos pasos son el mundo entero para el desdichado que ama solo y en silencio; no debo sentir lastima de mi, sino por aquellas personas inocentes que sufren por mi causa, ocultar el dolor es imposible, lo evidencio cuando levanto la vista y evidencio que el brillo de mis ojos ha desaparecido.
Tú eres mi mundo, por eso, río, lloró, vivo y muero por ti...
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