Caminar en puntas de pie, batiendo las alas con suavidad. Apenas rozando el aire malsano de la mañana soleada. Una mujer primitiva se aleja orpemente del pecado, torpemente del pasado. Una mujer, quebrada junto a la ventana no ofrece su mejor rostro. Solo presenta su cara de Eva entristecida, pariendo con dolor el dolor de cada ser humano que desde ese jardín irradiará soledad y frío a toda la humanidad tímida y fratricida.
Solo una mujer, con todas sus víboras en el vientre, conoce el dolor cerrado y grávido de la falta, la carencia. Solo una mujer dignifica a la víbora. La víbora que Dios castiga, el hombre que Dios cercena, la mujer que el Supremo aísla no pueden vivir ya el infantil idilio del tiempo que babea estúpido. Mujer y víbora. Mujer, conocimiento divino del dolor. Mujer: Dios debe aprender de tu sufrimiento. Dios debe oír tus reclamos. ¿Quien que no haya parido comprende la raíz antinatural del dolor?¿Cómo poder aislar el dolor de la vida después de parir? la vida duele. Los hijos duelen. La calma duele. Mujer raíz oscura de la vida levanta los ojos ante Dios y reclama. Solo tú mujer, sabes que él camina gracias al temblor inaudito de tu vientre ¡Que todos bajen la vista! Mujer con tu niño en brazos camina. Ningún pecado tienes ya. Dios avergonzado esconde la cabeza. Mujer dolor, mujer raíz, mujer...Vive sin Dios. Dios no te merece. |