Vuelvo a tu balcón
cada mañana,
cabalgando en un haz de luz.
A beber en las hojas
de los malvones,
las espesas gotas de rocío
de tu noche pasional.
Me embriago de tí,
de tus jugos y sabores.
de tu ároma y tu esencia.
Y me evaporo al llegar el sol.
Me tránsformo en brisa,
en viento.
En tormenta
que busca elevarte
en remolinos,
pero el balcón te rétiene,
prisionera en los malvones
incapaz de volar.
Contemplando al sol,
esperando por la luz .
© Norberto Adrian Mondrik.
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