Si tronaran los tambores
por cada (de mi corazon)
latido,
reventaran los cueros sobre el metal (lacido),
y los musicos entre si confundidos
culparan al viento, y al pueblo,
encendido
y en altos sacrificios, de virgenes,
de mujeres;
de personajes puritanos, solemnes,
torturados;
de todos los enganos, los ciegos,
los enfermos
moririan los sanos, san juan de la cruz,
y palermo.
todo por culpa de la mentira,
el pecado y la ira
de aquel nino que no quiso admitirlo,
luzbel, ese mismo. |