Infecto corazón
Perezosa voluntad, hirviente de letargo
Nunca tan pasiva y tan vívida
Grazna, rebuzna, revela bondad
Calla, amordaza y reprime libertad.
Fiera de noche, flor de día
Baila cuando la melodía permite,
Danza en tules y terciopelos.
Duerme enjaulado cuando la espuma
Rebalsa el vaso propio.
¡Hierve, alma mediocre!
El tenue color de los ojos nutre al placer
Desmayo primero y conciencia después,
Es bueno dormitar cuando todo hiede ¡eh!
Frente de frente y muéstrame la nuca
El mejor rostro de estos tiempos.
Sigue el baile, perfumado, ni por amor se es vate
Se secan las lágrimas al amanecer y
Lo llorado, es triste, como las hojas que caen
De un árbol podrido.
¡Ay, corazón!, desde el balcón
La lucha es de otros.
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