Rugidos nublados
escapan de tus rubias pupilas...
cosmica pantera que me embobas
incinerando mi orgullo
en tu boca fresa.
Cae la tarde inclinada
en el equinoccio del cemento
y tu, hurgas mi alma con los dedos
dejandome un planeta de flores
con el perfume de tu pasos.
Mujer: sobre el gorro de la noche
pecas celestes se encienden.
Y aqui, en el hambre del amor
cuando moribundo canto en la fatiga,
comprendo que eres tu
el bendito pan de todos mis dias.
"...De la gula amorosa"
Macruz.-
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