UNA MUJER DESNUDA
Una mujer desnuda es un laberinto,
piel de amapola,
luminosa y jadeante.
Sombra de pájaro,
lluvia y albatros de noche.
Sus muslos son una cascada
y en el vaivén de su pelvis,
sostiene al mundo en sus manos.
Descalza sus ojos de troncos y piedras,
sus senos se esfuman como papalotes al viento.
Gitana le nombras
en un beso mudo y callado.
Su piel fluye entre las cordilleras
de amantes perpetuos.
Silencio indescifrable
ahogado en el roce.
Cuerpo insospechado
colmado de placer.
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