Camino y abro las venas,
exudo sangre (de la envenenada)
ayudo a mi vientre a deshacerse de lo inútil
expulsando las cabezas extrañas que vienen
de mis vísceras.
Sigo caminando y mi boca estalla.
Los dientes tratan de tomar su capullo...
caen irrevocablemente.
Voy derritiendo el alma,
voy destruyendo y re-construyendo
un cuerpo inocuo a la soledad,
que hasta ahora ha aprobado los exámenes
y que vienen a afirmar en las estanterías.
De nuevo, con grandes aplausos,
me haces nacer. |