Miro adentro,
al voltear, dejé un torrente.
Las llamas se estancaron en las sombras
del viejo y largo camino.
Los abedules: gotas de rocío,
ojos de cal y pájaros de olvido.
Sangre soy,
de polvo y de cenizas.
Peregrina de aguas,
madre dolorosa de la tierra.
La palabra es un canto en el umbral.
farolas para el azufre y la oscuridad.
En el silencio,
abrí los ojos al naufragio.
Lady López |