Sobre las cenizas vagas de cuentos olvidados,
aspirando azules sombras en titánicas alturas,
voy a demostrarte, niña,
que hacen falta mucha vida
no tus melodías, desastradas, casi idas
o colosales estancias donde me fecunde el verso
para transcribirte instantes
de amargas incertidumbres
para dibujarte, impía, con la simultánea alteza
la palabra no precisa
el verso delicadamente insonoro
para demostrarte, en fin, que no hacen falta alas
para dominar los sueños
embriagar con besos las razones
y echar a volar, por una vez, los sentimientos.
|