Y desciendo de tu cuerpo,
de tu voz,
de tus sentidos,
Y me encuentro aprisionada,
en mis sueños,
en mis deseos,
creyendo encontrar el olvido;
La renuncia al interior,
las sonrisas divididas,
cansadas, malditas.
Y desciendo de tu cuerpo,
de tu aroma,
de tus párpados cristales,
y el sollozo nubla mi despojo.
No me entregué a ti.
Me entregué al engaño.
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