Vas creciendo maicito negro
y agargantillando te haces bola.
Conmigo estabas bien y no era tu casa,
cerca de mi piel descansabas
y yo de tu sudor me colgaba
Entonces soportaba tus olores, los comía y los soñaba.
Con luna y renacuajos nos juntamos,
amanecimos queriendo cobijas,
bajaste a mí por tu lengua que se convirtió en puente.
Cuando succionaste mi vergüenza ya no era ella
y tú ya no eras él,
después me cerraste los ojos,
el corazón se volvió flojo y sólo quería comer.
Tanto comía que sentía que le faltaba siempre más comida,
y se volvió gruñón e incomprendido.
De una patada la custodia señora razón lo mandó volando
y hecho caracolito terminó solito en el lodo
pero encontró casa y se escondió en un caparacho.
Nadie lo pisó, quedó íntegro, vivo y respirando,
aprendió a no usar sus ojos y se cayó muchas veces...
El caracol corazón se metió en tus zapatos,
no sabías cómo no sentirte mal por eso.
Vino la lluvia y se llevó todo,
las hojas y mazorcas también.
La luna siguió mirando
desde el desierto
y desde tus ojos.
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