Tengo intacto el arte del asombro.
Qué fácil es saberse todo
y tan nada,
reconocer la dualidad en uno mismo,
la más deliciosa contradicción.
Cortar el llanto con la mejor sonrisa
por descubrirte de pronto en vida.
Tener la inútil esperanza
de que todo futuro es mejor
y saber que hoy, tampoco está tan malo.
Saber disfrutar el silencio,
casi tanto
como las caídas. |