Son terribles… no me gustan sentirlos, pero mientras estés lejos de mi carne tendré que aprender a soportarlos…
Llegan en momentos inesperados… nunca los he invitado pero siempre me están rodeando, esperando el momento incierto para atacarme con su fuerza…
Son terrible, no te los recomiendo… busquemos la forma de dejar seguir sintiéndolos… es sólo una, pero hay que seguir dejando las manecillas correr…
No quiero seguir sufriendo mis instantes sin ti…
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