“No me dejes; nadie te va a amar como yo te amé, nadie te adorará como yo te adoré, jamás habrá alguien que te trate como yo, nunca podrás hallar a alguien que te idolatre tan intensamente como yo, nadie te sentirá como te siento yo, tú nunca podrás amar a nadie como yo”.
Ella, miró al suelo, parió un suspiro, elevó, lentamente el rostro, le miró con una sonrisa y le dijo:
“Esto solamente me confirma que la decisión de dejarte es la correcta, si me amaras como dices, y como yo te amé, la respuesta hubiese sido: ojalá en la vida encuentres a alguien que te ame, te adore, te trate y te sienta un millón de veces más que yo” |