Así están las cosas, tú te duermes y yo, mientras tanto, me revuelco entre las sábanas, intentando despertarte.
No hay forma de apreciar tus lindos labios por la noche, con aquel débil resplandor de la luna que instalara para ti en la ventana que da al jardín. Lo intenté muchas veces, pero ya no va mas, algún día, cuando no esté a tu lado, me extrañarás.
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