- Doctor, me duele la ciudad
- Qué diablos es lo que ha dicho?
- Verá.. no me refiero a la ciudad en que vivimos sino a la que tengo dentro
- Usted tiene dentro una ciudad?
- Si, le explico, en realidad es esta misma que pisamos solo que se rige por otros factores.
- Explíqueme más
- Bueno, recuerda la lluvia de hace unos días cuando murieron congelados los mendigos de la Plaza?
- Fue terrible, lo recuerdo, era miércoles.
- Si, pues, a eso es a lo que me refiero.. la lluvia de la ciudad de adentro no ha parado y se me siguen muriendo los mendigos.
- Entiendo, entiendo. - decía el médico mientras veía como el traje blanco, el escritório, el estetoscópio, el martillito de los reflejos y todo el consultório se le comenzaba a llenar de la lluvia y de los cadáveres congelados que le salían al paciente de los poros.
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