Su andar era acelerado, a su alrededor sólo sombras, todos eran nada, su persecutor anónimo le pisaba los talones, él estiraba sus piernas al máximo buscando el refugio deseado. Ya no podía resistir, había recorrido todo chapinero y su persecutor seguía allí, asechándolo...por fin un baño público...!oh mierda!.. Estaba cerrado. Un resuello marcó su derrota, abandonó la lucha y se entregó a su persecutor. Un extraño hedor exhala su cuerpo penetrando los muros del viejo chapinero. |