Polvo somos.
Así es la vida de nosotros, aquellos corazones andantes que transitan por la alfombra de la fluctuación, de lo aleatorio, de lo inconstante.
Somos partículas errantes dentro de esta gran bola de cristal, que chocan e interactúan al azar. Se juntan, se hacen mas densas, caen y vuelven a dispersarse. Esperando aquella brisa, aquel aliento que nos levante y devuelva a la vida.
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