Vida de reos.
La humedad de mi respiración corroe las paredes de esta habitación, caen las gotas como lluvia tropical, empapando mi ropa, mi rostro, mis manos...
Luego de un tiempo cuando el chaparrón a terminado y el calor de mi cuerpo comienza a evaporar el líquido de mi piel, me coloco en posición fetal, concentrando energía. Irradiando temperatura hacia todas las direcciones del cuarto.
Comienza a formarse una densa niebla, una nube asfixiante que no me deja ver más allá de mi pequeña nariz. Vuelvo a respirarla y la transformo en vapor de lluvia. Este es el ciclo, mi propio microclima, noche tras noche.
Me acostumbré a él, no puedo salir.
Pronto llegará la nieve, cuando el frío de mi corazón me domine por completo y no lo pueda controlar. La primavera no sé cuando llegará.
Creo que aquel día será el de mi libertad...
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