Suelen decir las nubes que siempre veo, la misma sentencia divina: Para que la flor alcance total serenidad el rayo no puede elejir sino lo acogedor, lo generoso.
Elijo lo generoso porque me convierto en la fuente y ya no siento sed.
La flor serena es la visión, es la llegada en el remanso.
Elijo también la flor porque en ella
está el perfume, en ella se arrodilla el incienso
y se calman las olas de la noche inquieta...
Suelen decir la nubes que soy como uno de ellas: Silencioso,
juguetón y generoso.
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