Te busco constante en el silencio que puebla mis recuerdos,
En la lejanía de tu voz mojada,
En los sueños quebrantados y marchitos.
Te busco entre mis secretas dudas,
En los fantasmas quietos de mi ayer,
En el fuego detenido de mi sangre.
Te busco perturbada, en las ultimas gotas de cordura,
en el vértigo apagado de mis asesinadas quimeras,
en el silencioso recuerdo de la miel de tus ojos.
Te busco en la inútil nostalgia de tu ávida boca ,
En la fiebre de mi alma cuando sueña con tu piel,
en el sabor perenne de tu sexo vehemente de todos mis rincones.
Te busco en las heridas de mi obstinado corazón,
en las pretensiones de un quimérico futuro ,
y en mi desierta esperanza huérfana y sin sustento.
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