Dueto
Baja la mano lenta, abriendo en dos
el aire que este verano eterno
se hace umbroso. Se mece en el marfil
un dedo sólo y respira el piano
(se lleva su sonrojo en diminutas olas
la madera oscura). Al fondo un violín
escucha atento y la mínima cuerda
que atesora el suspiro se vence imperceptible
el movimiento, apenas si se comba
pero contesta igual, hermana en armonía
y repite la nota exactamente. Yo he besado
un cuello de mujer que era piano
y ha temblado mi espalda, los dos
un instrumento. Diapasones. Un dúo
son dos solos que se cruzan al aire
y se contemplan. Amor a cuatrocientas
y pico vibraciones,
depende de los casos,
por segundo.
|