Oxidada alma, de carbón y gas mostaza, pudre los pulmones de mármol coralino.
Huellas lóbregas, desnutridas en penas carnales, en deseos señoriales abatidos por manos vírgenes, calles mutiladas de risa infantiles, a besos reflejados a quien la espalda ocultas entre tiras de papel, narcóticas por la tinta poética…
|