Un canto más, como aquel que me sonaba a gritos liberándose, a demonios desperezándose. Uno más, como ese otro después de la ducha, con los pies aún escurriéndose y los cabellos enmarañados terminando de escampar, uno con el cuerpo desquitándose de la rabia y los recuerdos haciéndose vaho. Un canto más, que nos consuele. Un canto, por favor, porque nuestro futuro fue sólo un anhelo endeble. Un canto, por este odio presente y sin mapas, por estos mapas sin países, por estos países sin nosotros pateando las fronteras. Un canto por todo este dolor acumulado haciéndose fiebre y delirios y divagaciones. Un canto por toda esta espera sin relojes. Un canto más que se lleve este nudo en la garganta. Un canto para los cadáveres de mis sueños y los girasoles eclipsados. Un canto pírrico que se alce sobre mis catafalcos y los tuyos y los de ellos. Un canto para mis marzos que no terminan. Un canto por tanto frío alojado en los huesos. Un canto más.
|