En el terminal te busco
ahora frágil, imperfecta
sé que sólo tu mano
puede acariciar mi cuerpo
¿dónde está que no me alienta?
Pasaron aquellas horas
en el Hotel "La Selecta"
donde escuchaba a tus ojos
y allí tu voz contemplaba
tan calmada, tan sedienta.
Donde esas palabras tuyas
se me tornaban materia
que yo acariciaba muda
medio dormida en tu vientre
y ahora se hallan muertas.
Te busco en estas esquinas
donde ayer vine dispuesta
a morime entre tus brazos
y, vida, hoy no te hayo
como dueles si te alejas.
Te vas en otros abrazos
convirtiéndome en hambrienta
que devoraría firme
tu sexo de nata y fresa
tan solo si yo pudiera...
Tomaste el tren del olvido
y yo me quedé maltrecha
te esperé en nuestro vagón
acusado de demencia
locura de mal de amores.
En nuestro cuento farsante
nunca fui tu Cenicienta.
|