Tu amor es mi prisión.
Y hace algunos años que ya no siento tu piel
porque me quitaron las caricias del viento
y desde aquí no se divisan esas estrellas
que contábamos juntos.
Extraño las calles, las miradas de las muchachas,
la garúa y su aroma a tierra mojada
que me hacen recordar que es verano.
Dame la libertad,
que me siento como golondrina exhausta
viendo pasar los días entre tu celda.
Recuerda que la libertad es juguetona y burbujeante
como las alas de ave furtiva a merced del viento.
Disculpa el desorden de mis ideas y mi expresión,
siento que los muros me desvelan, me aturden
y no encuentro armonía entre mi razón
y mis manos trémulas.
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