(el cielo y el infierno lo construimos nosotros mismos)
El diablo.
El diablo es mi amigo, siempre viene de visita, a veces trae un porro, otras veces viene ya muy loco con los ojos muy abiertos y medio paranoico, ni hablar cuando trae a alguna de sus mujeres que siempre resultan ser putas que vendieron sus almas.
El disfruta cuando agarro una guitarra y le voy clavando notas en la garganta, unas graves, otras mas agudas y las absorbe como si fuera un faquir, pero el sabe que tarde o temprano se va a llevar mi escencia.
El diablo se hace amigo de los que no tienen nada que perder, o al menos eso se creen, y no se dan cuenta que un día perderán todo.
Bueno , me voy que estan llamando a la puerta.
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