Como si escribir matara el tiempo muerto,
como si estuviera todo preparado,
el bar antiguo, la mesa en la ventana,
el tango triste, la decepción, el cuento.
Una vez más te escondió la ciudad pobre,
y ahora espero que esta esquina te devuelva,
mientras veo oscurecer a la señora que barre,
empujando la basura lejos de su muerte.
Cruza el señor de panza triste,
la minifalda larga, la guitarra inerte,
el salvaje atado, la vida en una silla,
pasan despacio, a espaldas de mi suerte.
¿Cuánto hay que esperar para dejar de esperarte?
mientras anuncian su presencia otras esperas
me siento injusta y descargo en la moneda
toda mi soledad que pasa a ser la tuya.
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