Cada mañana
cientos de miradas
presagian que la
vanidad abandonaron,
y su imagen no enfocaron
de caracho amargo
sobre un espejo.
Como sombras sus ojos
me persiguen…
¿Qué miran? me pregunto,
No soy el tipo de la portada
ni mi vida la del titular.
No nací con boina
ni soy hijo de un torturador,
no soy mayor que mi novia
ni ella mayor que yo.
Deliro como perseguido
Porque al parecer no tengo historia,
No soy digno de su atención
Y menos de sus aplausos.
En un espejo de agua
Beberán los reflejados,
Aquellos miopes
Que se niegan a ver el mundo
Como los realistas desean.
Hombres garantes de la verdad,
Acuciosos estadistas de la mentira
Que no creen en sueños y menos,
en el reflejo de un perseguido
Que bebe del espejo de Huidobro,
Que escribe desde el infierno,
Donde caen las hojas ardientes en otoño
Y en invierno derrite la nieve el sol.
Para reflejarnos en un espejo de agua
Y sumergirnos en nosotros,
Nuestros sueños y maldiciones.
De la radio se escucha
“señora, por favor baje el volumen”.
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