Yo nunca te he de olvidar,
no hay viento que pueda borrar
lo que escribiste en ésta esquina,
desde aquel momento es MI ESQUINA!
¡Qué lindo cuando una vez,
bajo la lluvia de invierno,
se abrió tu boca en el beso,
como panal lleno de miel!
Ya no...
ya no, no tengo miedo al invierno
pues tengo...
tengo tu recuerdo lleno de sol.
Quisiera volverte a ver
sonreir frente al espejo,
tu pelo suelto en el viento,
como un torrente de trigo y luz.
Yo sé que no volverá más
el invierno en que me amabas;
que es ancho y negro el olvido
pero ya no...
Ya no...
ya no, no tengo miedo al invierno
pues tengo...
tengo tu recuerdo lleno de sol.
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