Ese día estabamos sentados, nosotros cuatro, mis hermanitos y yo, después de haber hecho rabiar a mi mamá, por tanto relajo e indisciplina. Mi madre nos advirtió que el que se volviera a reir, ella le pegaba duro con el cinturón. Nosotros, todos callados y miedosos, pues mi mamá si cumplía lo que decía, nos aprestamos a comer: Cual sería la sorpresa de mis hermanitos y yo, cuando mi hermana mayor, metió toda la cabeza en la ensalada de frutas,...Ese día, dolió mucho el castigo y los correazos de mi mamá, pero es el día de hoy, que me rio a carcajadas de la travesura de mi hermana... |