En el lecho del enfermo,
nada se siente bien.
Dejo correr las horas
pues pronto he de partir,
mis armas las cojerá cualquiera
Amí amada también.
Siento ganas de correr,
dejo de escribir
para luego partir.
De nada sirvieron mis palabras,
Estoy de nuevo solo y deshecho
cualquier clase de amistad.
Tengo ganas de rebelarme,
De no aceptar nada de la vida,
De morir en silencio,
De renovar mis amores.
Basta, solo hay que esperar...
Tengo de nuevo ánimos de buscar un horizonte..
Es tan fácil dejar de ser y de estar, de vivir.
Será hasta mañana cuando me pase del todo, el guayabo. Hoy me siento presa de las malas energias y deseo terminar... |