Te propongo un inicio del que no conozco final.
Te propongo derribar tus muros y que derribes tú los míos.
Te invito a conocer el rincón donde escondo mis fracasos,
y el espejo donde me veo como soy.
Te propongo días sencillos y llenos de paz,
seguidos de tormentas no anunciadas.
Te propongo reír a carcajadas.
Te propongo me permitas limpiar las heridas,
reconocer el dolor que esconde tu sonrisa.
Te propongo acompañar la lágrima que contienes,
la palabra que no dices,
el beso que conservas.
Y si después de habernos visto vestidos de nada,
de haber caminado auroras y ocasos,
decidimos sumergirnos en este inicio, entonces,
Te prometo sostener tu mano con suavidad y firmeza,
recordar tus virtudes y defectos.
compartir vino y luna,
compartir lo que nos falta y lo que nunca seremos.
Te prometo permanecer aun cuando quiera irme.
Te prometo seguir viendo, descubriendo, amando.
Te prometo no olvidar esta promesa.
Eso, no más, te propongo.
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