VAIVÉN.
En realidad no estuve partiendo ayer
porque nunca estuve aquí.
Fue mi suelo todos los barcos que se perdían en los crepúsculos,
el andar mi descanso.
Siempre me arrastró un viento ajeno;
del valle a la cima y de ésta al mar
porque cada lugar de llegada era un punto de partida.
Siempre estuve ausente porque el mundo es un lugar
breve.
Me fui de ésta tierra nebulosa
que son todos los lugares soleados
persiguiendo la vida – que yo intuía-
seguía mis huellas, ya impaciente.
Me fui hace tiempo, en un invierno crudo,
al país más grande, al territorio del laberinto,
a mi.
Pisando aquí y tanteando lo que había del otro lado
de las flores, del sol, el reloj.
Voces de la otra orilla,
escuché.
Oí la voz de un niño en su invitación perenne.
Quizá por ello agarre la senda más larga y tortuosa,
pero la más viva en cada muerte.
Me fui
para regresar siempre a éste lugar.
Jairo Rojas
Mérida, 13-03,2006
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