Me observas con desesperada calma. Te invito a callar. A negarte a ser. Pero, tú no dejas de ser. Y eres. Como el agua que rezuma entre los dedos. Como tus dedos que rezuman entre mis lágrimas. Yo te observo con calmada desesperación. Me invitas a gritar. A dejarme ser. Pero, yo me niego a ser. Y no soy. Como los dedos que rezuman entre el agua. Como tus lágrimas que rezuman entre mis dedos. |