Y es en esta noche triste,
En el silencio de mis lamentos,
Que me acompaña este humo
De espíritu fatuo
e irreprochable olor a muerte
Es esta noche, mi noche triste,
La que me sofoca en un delirio
De melancolía por la necesidad
De escuchar la voz; mi voz.
Y desespero en desilusión.
Las horas. Cada una tras otra.
Se van olvidando
Y con ellas, mi vida.
Miro insomne y quieto.
Así, esperando que el alba
Me encuentre con su vals
De arpas de luz tocada
Con sus manos de nube.
|