Rutina
Cuando los rayos de la tarde tocan mi piel,
tan solo espero ansioso que duerman,
y la oscuridad termine de asesinar este día.
Cuando la noche amanece,
suspiro atónito tras la espera del parto de las montañas,
ciegas, enmarañadas,
desechando el fruto que iluminará siluetas,
y quemará frustraciones.
Día tras otro, solo espero,
que sea el oeste carcelero del sol a media noche.
Y que la luna de la tarde,
le rinda pleitesía a esos ojos,
que no advierten mi locura.
Pedro Manuel Serrano Felipe
|