Es probable que el lector haya pasado por la prueba del aburrimiento ante el estudio; y más aún, el sin sentido de un cúmulo de contenidos que quién sabe para están están allí. ¿Nunca preguntó: "Profesora: ¿para que me sirve estudiar esto?".
El fenómeno se ha estudiado desde diversas campos disciplinares.
Islero en uno de sus últimos libros afirma:
- " El objeto de la inteligencia escolar no es lo que dice el profesor. Sus palabras son un medio.
- "Tampoco es objeto de la inteligencia lo que dicen los libros. En todo caso eso es saber lo que "x" autores sostienen sobre tales problemáticasy sus soluciones. Es muy importante este tipo de saber, si es auténtico. No obstante aún estamos lejos de la enigmática realidad.
"El peligro de tomar como objeto de la inteligencia lo que se enseña, o lo que el libro dice, consiste en reificar los conceptos y aprender abstracciones. En tal situación la realidad con sus problemas no aparece por ningún lado. Por ello no resulta sorprendente los resultados de investigaciones empíricas llevadas a cabo con alumnos univeristarios, muy adelantados y con excelentes en los tres primeros años en carreras de ingeniería. Al finalizar tercer año no podían resolver sencillos problemas físicos de la vida cotidiana, es decir no habían penetrado en el mundo físico. Y esto se puede decir de la mayoría de las carreras. Pareciera que el lema: ¡a las cosas!, se ha olvidado. Palabras y más palabras. Memoria y repeticiones." (Máximo R. Chaparro, Epistemologia de la Educación - Perspectivas para una Educación del Futuro, Edit. De los Cuatro Vientos, Bs. As., Marzo, 2006,pp. 434).
De lo dicho parciera que en muchas aulas no se estudia en realidad. El docente declara lo sabido y el alumno trata de comprenderlo y repetirlo. Ninguno de los dos tienen preguntas que formular a la enigmática realidad (natural, formal, o la que fuese).
Inteligencias domadas para no pensar por sí mismas.
No hay que echarles la culpa a las maestras y profesores. Eso es estupidez. El problema es histórico, complejo y profundo. Todos hemos aprendido del mismo modo. Y así enseñamos.
Y a pesar de todo, ¡cómo triunfan nuestros jóvenes profesionales cuando van al exterior! Es para pensar este notable hecho. Tiene éxplicación, naturalmente. Quizás en otra reflexión nos detengamos en este punto.
El horizonte que se avizora es negro si no cambia de rumbo en este aspecto. Es un cuestión de Estado de Nivel 1. ¿La comprenderán los políticos y las demás corporaciones?
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